A decir verdad ¡A propósito del día del Padre!

Por: Rubén Iñiguez
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En esta ocasión hablaremos de la convivencia familiar, pues sin duda es un factor clave y esencial en las vidas de las personas, porque la familia es el núcleo social más importante de cada individuo. Una convivencia amena y positiva entre integrantes de la familia repercute en la salud y define el éxito que cada uno de sus miembros.
La convivencia familiar en el hogar brinda a los niños seguridad, confianza, contención emocional y más herramientas para construir un auto concepto positivo, asegurando el bienestar psicológico y emocional. Además sienta el ejemplo de cómo los hijos construirán su propia familia en el futuro y como se relacionarán con los demás integrantes: hermanos, padres, primos, etc.
Tener una familia en armonía no es tarea fácil, pues cada vez es más común que muchas parejas se divorcien o se separen, y en algunos casos, por capricho o por una frustración sentimental, evitan a toda costa que los hijos convivan con ambos padres, sin saber que pueden tener repercusiones legales, además de dañar el sano desarrollo del menor.
Por un lado, existen Padres que son demandados por la mujer en un juicio llamado reconocimiento de paternidad, porque no tienen el deseo de ponerle su apellido al menor, mucho menos de hacerse responsables de la manutención y alimentación del pequeño.
Por otra parte, existen los Padres violentos, agresivos, con algún vicio al alcohol o a las drogas, por lo que en esos casos, en vez de ayudar al sano desarrollo de los hijos, podría afectar su crecimiento y estabilidad emocional.
Y finalmente el caso de Padres que si tienen toda la ilusión de ver a sus hijos, pero que su relación sentimental con su pareja ya no fue fructífera. Por lo tanto, les niegan a toda costa la convivencia con sus menores.
Es importante que los hijos crezcan tanto con la figura paterna y materna, pues ambos tienen un papel preponderante en la estabilidad de sus menores.
Según las teorías de Richard Gardner sobre la “Alienación parental”, refiere en uno de sus conceptos, que la madre inicia una campaña injustificada de denigración en contra del padre a través de las y los niños que utiliza a los menores como mecanismo para sancionar y castigar a sus esposos y obtener de ellos algún tipo de beneficio o consideración. El resultado de este síndrome, tiene como consecuencia alienar a sus hijas e hijos con tal de castigar o retener a sus parejas.
Sin embargo, este síndrome de alienación parental, podría presentarse indistintamente tanto en el padre como en la madre, al hablar mal y tratar de desprestigiar la imagen del otro consorte hacia sus menores hijos.
Recordemos que los pequeños son los que menos culpa tienen de los problemas de sus padres, y finalmente son los que terminan más afectados por la mala decisión de la pareja, por simple capricho, rencor o venganza.
Concluyo mi opinión haciendo esta reflexión: Si la familia es la celular más importante de la sociedad y no existe de parte del Estado ninguna política pública que permita su orientación y apoyo, podría suponer que no les interesa en lo absoluto el sano desarrollo de los niños, niñas y adolescentes, quienes son el futuro de nuestro país. Aun así, mi más sincera felicitación y admiración a todos los papás de México que son cariñosos, amorosos y responsables con sus hijos, estando o no en un núcleo familiar.

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